Para
encontrar las mejores condiciones para que se produzca aprendizaje en el
alumno, hay que comenzar a salir del modelo tradicional de
enseñanza-aprendizaje. Modelo en el que el maestro se basa en el libro como
principal recurso para instruir a sus alumnos en el tema abordado. Este modelo
hace que el alumno llegue a aburrirse más en las clases porque adquiere un
papel prácticamente pasivo por el que el maestro explica y transmite los
conceptos del libro mientras que el alumno se limita únicamente a escuchar y a
interiorizar esos conceptos para posteriormente plasmarlos en el examen, sin
dar posibilidad a una construcción del conocimiento a través de la
investigación y así participar activamente en la adquisición de sus
conocimientos. Así se fomenta un aprendizaje individual y orientado a la
competencia.
Una
de las alternativas a este modelo tradicional es la enseñanza por proyectos,
mediante el cual, el maestro tiene un papel de guía del alumno en su
aprendizaje y los alumnos son los encargados de construir su propio aprendizaje
investigando y representando su conocimiento de diversas formas. Este método
involucra a maestros y alumnos con el fin de compartir y distribuir esos
conocimientos. Con este método se fomenta también el uso de nuevas tecnologías
aplicadas al campo de la educación, como ordenadores, medios audiovisuales,… y
así se consigue despertar curiosidad y entusiasmo por parte del niño para que
indague en su aprendizaje.
En
definitiva, hay que ir deshaciéndose en gran parte de los métodos tradicionales
que son menos efectivos en el aprendizaje del alumno, sobre todo a largo plazo.
Mientras que los métodos más innovadores y que hacen partícipe al alumno de su
propio aprendizaje y lo construyen por ellos mismos favorecen el aprendizaje
más a largo plazo, y al interesarse el alumno por ello sería que desemboque con
más facilidad en fracaso escolar.
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